“Quiero conservar esta historia para que no se olviden esas cosas”
Texto y edición: Iván Mantero
Relato de estudiante de la UNAJ
Entre los objetos, recuerdos y experiencias que las y los estudiantes de la UNAJ eligieron preservar en la actividad “Futuro a resguardo”, apareció también una historia familiar atravesada por la memoria de la última dictadura militar argentina. Se trata de un relato íntimo, transmitido de un abuelo a su nieta, que vive en la memoria familiar y que se corporiza en la voz de una estudiante universitaria que decidió conservarlo para el futuro.

“Quisiera preservar para el futuro una historia que me contó mi abuelo hace tiempo, sobre la época de la dictadura en Argentina”, escribió la estudiante al compartir aquello que considera importante resguardar dentro de esta cápsula del tiempo colectiva.
En aquel tiempo, su abuelo tenía entre 14 y 17 años, y había dejado la escuela para trabajar por decisión de sus padres. Fue en ese contexto donde vivió una situación que, aunque no terminó en tragedia, quedó marcada por el miedo y la violencia cotidiana ejercida por los militares.
“Un día, mientras trabajaba, algunos empleados comenzaron a hablar sobre hacer una protesta o un paro por temas salariales y otras injusticias laborales”, recuerda la estudiante a partir de lo que le transmitió su abuelo. Los comentarios llegaron rápidamente a los dueños de la empresa, que decidieron llamar a los militares.
“Cuando los militares llegaron, hicieron que todos los empleados se pusieran contra la pared. Uno por uno, los revisaban y los golpeaban o empujaban mientras buscaban alguna pertenencia o prueba que pudiera señalar quién había iniciado la idea del paro”.
“Finalmente, los militares no se llevaron a nadie. Solo les ordenaron, a los gritos, que regresaran a sus puestos de trabajo. Aun así, la experiencia dejó una fuerte impresión en todos los presentes y una sensación de miedo difícil de olvidar”. Aunque nunca encontraron a la persona responsable, el miedo permaneció entre los trabajadores. “Muchos pensaron en lo que podría haber pasado si los militares hubieran decidido llevárselos por la fuerza, como ocurrió con tantas personas durante esa época, que desaparecieron y nunca volvieron a aparecer”.
Este relato íntimo retrata con gran dramatismo lo que significó el Terrorismo de Estado durante la última dictadura militar en la vida cotidiana, y es testimonio de cómo ese terror era instrumento de represión dentro de los lugares de trabajo. Pero también nos habla de otra cosa, de una fortaleza que a veces queda escondida en los pliegues del terror: pese a las amenazas, a las torturas, pese a que todos tenían miedo de desaparecer, nadie entregó a ningún compañero.
La estudiante explica que eligió preservar esta historia porque considera que refleja “lo injustos que podían llegar a ser los militares y el enorme poder que tenían sobre las personas durante esa época”. Pero además, su reflexión va más allá del hecho puntual. En sus palabras aparece una preocupación por las relaciones de poder, el abuso y la dignidad humana.
“Creo que es importante mantener vivas estas historias para reflexionar sobre el respeto, la dignidad humana y las consecuencias de los abusos de poder”, sostiene.
En ese gesto de escuchar, conservar y volver a narrar la experiencia de su abuelo, también se revela algo de sí misma. La memoria familiar se transforma así en una posición ética frente al presente.
“Creo que eso dice que soy una persona a la que le importa mucho la justicia, el respeto y la memoria de lo que vivieron otras personas”, reflexiona. “También muestra que me interesa entender el pasado para aprender de él y no ignorar las cosas malas que ocurrieron”.
Entre generaciones distintas, la memoria viva encuentra su continuidad. Lo que un abuelo vivió en silencio durante su juventud hoy se transforma en una experiencia compartida que una nieta decide proteger y transmitir.
“Siento que conservar esta historia es una forma de valorar lo que pasó mi abuelo y de recordar que nadie debería ser tratado con miedo, abuso o superioridad solo por tener menos poder que otros”.

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