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Estudiantes de la UNAJ construyen una Cápsula del Tiempo

Foto del escritor: Arte Parte
Arte Parte
16 jun
6 min de lectura

Texto y edición: Iván Mantero

Relatos de estudiantes de la UNAJ

 

Queremos compartir con ustedes un tesoro. Pero no un tesoro hecho de joyas, rubíes o diamantes, sino un tesoro mucho más valioso. El que contiene aquellos elementos que queremos poner a resguardo, para que cuando el día de mañana algunas manos jóvenes lo tomen, puedan descubrir aquello que nos hace humanos.


Como parte de la actividad “Futuro a resguardo”, que realizamos el 11 de mayo, les propusimos a los más de 70 estudiantes que participaron construir juntos esta cápsula. Pero a diferencia de aquellas que se entierran durante décadas para ser recuperadas años después, la nuestra es pública y accesible para todos en todo momento. En este relato coral encontraremos pistas que quizás algún día necesitemos para rescatar lo humano en un mundo cada vez más hostil. Les deseamos que disfruten de la lectura.


Los objetos de la memoria

Hay objetos que no son solo objetos: son parte de nuestras vidas, están cargados de recuerdos, son huellas de momentos vividos, y esa vida compartida les otorga un poder mágico. Aquí compartimos algunos de ellos:


  • Quiero poner a resguardo para el futuro mi vestido de baile folclórico. Mi vestido, junto con mis cosas de folclore y las costumbres del baile folclórico que me enseñaron en mi ballet, son cosas que me gustan mucho y que siento que les gustarán. Deseo que las generaciones futuras sigan disfrutando y divirtiéndose tanto al bailar como yo lo hago.

  • Yo también bailo, y lo que pondría a resguardo son mis “media puntas”. En ellas conservo mi historia en la danza, son un testimonio de cómo comenzó mi amor y pasión con las que sigo creciendo hoy en día. Mis “media puntas” representan la inspiración y la perseverancia para cumplir mi sueño de ser profesora de danza jazz y mejorar como bailarina. Porque a pesar de todos los fracasos y derrotas, siempre sigo buscando mi sueño. Tengo fortaleza.

  • Lo que yo pondría a resguardo es una cadena de oro de la virgen. Esa cadenita era de mi abuela, es la única herencia material que tendré de ella, mi abuela me la regaló para mis 15 años y fue lo último que me dio antes de tener que salir de mi país. Esa cadena es lo que tengo de mi abuela. Yo soy lo que ella dejará en este mundo, soy una extensión de ella.

  • Por mi parte, quiero que el futuro siga contando con la colección de libros de mis abuelos. Son libros que pasaron por todos mis hermanos y cada uno tiene notas que mis hermanos dejaron cuando ellos estudiaban. Incluso hoy en día mi sobrino los usa y considero que es una bonita experiencia que pasamos todos en la familia. Tienen mucho valor personal para mi familia, por eso me gusta compartir estas experiencias con mi familia y hablar sobre ello.

  • Yo pondría a resguardo el primer libro que leí de niña, porque representa el inicio de mi interés por la lectura, un hobby que con el tiempo se volvió una parte importante de mi vida y de mi forma de imaginar, aprender y entretenerme. Siempre encuentro un momento o un pequeño espacio para seguir sumergiéndome en las distintas historias.


Recuerdos para atesorar

Los recuerdos también tienen lugar en nuestra cápsula del tiempo. Los recuerdos que atesoramos suelen contener experiencias significativas de nuestras vidas compartidas con nuestros seres queridos. Cuando nuestras y nuestros estudiantes pensaron en esos recuerdos para poner a resguardo para el futuro, no pensaron ni en las cosas que están de moda, ni en aplicaciones de redes sociales virtuales. Como veremos a continuación, rescataron lo profundo de la vida.


  • Mi hija fue una beba profundamente deseada. Fueron años de un camino largo y pesado, de intentos que no llegaban, hasta que un día, en pleno inicio de la pandemia, mi deseo se cumplió.

Hoy tiene 5 años, y cada día me recuerda que la espera valió la pena. Es la persona más importante y que más amo. Mi amor es incondicional, y ese amor me hizo ser fuerte en los años donde todo era incertidumbre y los test salían negativos.

  • Abracémonos, porque todos somos una historia que no contamos. Nadie sabe las batallas que peleaste en silencio. Yo tampoco sé todas las de ustedes. Por eso, antes de juzgar, abracemos. El abrazo no pregunta, sostiene.

Crié sola a mis hijas. Me enfermé. Me dijeron que no podía, pero acá estoy. Pude. La vida te va a tirar, pero eso te enseña a levantarte. Esa es la posta: no se trata de no caer, se trata de no quedarse en el piso. Después del cáncer entendí: cada día es prestado. No lo gasten en cumplir expectativas ajenas. Rían, equivóquense, intenten, abracen. Vivan para ustedes.

  • Deseo poner a resguardo para el futuro la libertad de mi hijo para elegir ser lo que quiera ser, y apoyarlo siempre con amor. Cuando yo decidí mi carrera de Enfermería, mi madre no estuvo de acuerdo y esa falta de apoyo me complicó mucho. Quiero cambiar eso para la vida de mi peque. Porque lo que uno le enseña a un hijo siendo niño, lo va a acompañar siempre. Sin frustración maternal sino con acompañamiento. Estoy creando cada día un eslabón distinto en la cadena de la vida de mi pequeño hijo, aprendiendo de los errores de mis padres, seguramente cometiendo los míos propios, pero tratando de darle lo mejor de mí.


En la Jauretche nuestras y nuestros estudiantes son madres y padres, hijas e hijos. Recién leímos a tres estudiantes madres, ahora les toca el turno a algunas/os estudiantes hijos.


  • Tengo una foto de la entrega del título secundario con mis padres. Mis padres no tuvieron la oportunidad de terminar sus estudios secundarios, pero a mí me apoyaron hasta lo último para que los termine y para que después siga una carrera que me guste. Y hoy estoy en la UNAJ estudiando lo que me gusta. Para mí esa foto es una prueba de que las historias no se van a repetir en nuestra familia, y que gracias al apoyo de mis padres soy una persona libre, a la que nunca le pusieron un límite de hasta dónde puede llegar.

  • Quisiera recordar a mi papá siempre, ya que él estuvo siempre muy presente para mí y no quisiera olvidarme nunca de nuestra relación, ni de él como persona. Él me inspira y lo tomo como un ejemplo a seguir. Siento que yo soy importante para él, por eso siento que todos esos actos que tuvo él hacia mí forman parte de cómo soy. Creo que él forma parte de mí y por eso me importa tanto su persona.

  • Yo deseo poner a resguardo el amor hacia una madre. Porque mi madre es la única mujer que creyó en mí y me inspira día a día a ser mejor persona. Quiero superarme como mujer, para que el día de mañana ella esté feliz de quien soy y seré algún día. Estudiando esta carrera quisiera yo poder cumplir mi deseo de ayudar a quien lo necesite, como en su momento la ayudaron a ella cuando lo necesitó.

  • Yo quisiera conservar las costumbres lindas de mi familia. Que no se olviden y poder compartir en el futuro esas cosas que solemos hacer siempre para algunas fechas importantes. Las costumbres que heredé de mis padres: las comidas, los bailes, la vestimenta.


Hay veces que nuestras experiencias en espacios institucionales se transforman en hechos memorables, es así que una estudiante nos dice “mi relación con la iglesia católica y mi voluntariado con el modelo de Naciones Unidas. Ambas experiencias condensan historias muy lindas que me dejaron marcada por muchísimo tiempo”. Otra compañera recuerda su experiencia de “trabajo en los hospitales psiquiátricos”, de la que recuerda “muchas historias de vida. Mucha resiliencia, sus logros a pesar de sus dificultades”. Lo que “demuestra que a pesar de todo se puede seguir adelante. Habla de la admiración que les tengo”.


Sensaciones y deseos

Antes de colocarle el tapón a la botella y tirarla al mar, compartimos algunas sensaciones y deseos de las y los estudiantes de la UNAJ. Una de ellas nos dice que “guardaría, si fuera posible, las sensaciones y recuerdos de las primeras experiencias importantes que viví, como salir con amigos o conocer lugares nuevos”. Otra compañera, sin saberlo, coincide diciéndonos que ella “atesora los vínculos […] la simplicidad, los momentos de observación y de compartir, porque nos permite conectar con el presente y con la empatía”. Un compañero nos comparte un deseo, que la memoria “siga trascendiendo de generación en generación”. Otro compañero desea “libertad y tranquilidad de mi país”, que los sufrimientos del pasado nos sirvan para construir una nación en la que todos tengamos “libertades para poder trabajar, estudiar, y caminar por la calle con tranquilidad”.



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